miércoles, 8 de diciembre de 2010

VIVE PARA TI MISMO Y VIVIRAS PARA TODOS LOS DEMAS


Vive para ti mismo y vivirás para todos los demás, pero éste no es un sacrificio. Vive para ti mismo. Se real, auténticamente dedicado a ti mismo; ese es el proceder de la naturaleza. Cuida de tu felicidad, de tu descanso, de tu vida, y te sorprenderás de que cuando te sientes feliz ayudas a otros a sentirse felices, porque entiendes, poco a poco, que si los otros se sientes felices tú te sentirás más feliz. La felicidad sólo puede existir en un océano de felicidad. No puede existir sola".

"La situación es muy absurda. Los padres se siguen sacrificando por ti; el padre, la madre se sacrifican por ti. Ellos dicen: “Me estoy sacrificando por mis hijos”. Naturalmente se desquitan al decir esto porque mientras la madre se sacrifica por el hijo, ella está destruyendo su propia vida. Ella se desquitará. Lo dirá una y otra vez, lo dejará bien claro una y otra vez: “Me he sacrificado por ti. Conócelo bien, recuérdalo bien, que he sacrificado mi vida, mi juventud, todo, por ti”. Ella tratará además de persuadirte: “Haz lo mismo por tus hijos”. Entonces tú te sacrificas por tus hijos y luego les persuades para que hagan lo mismo con sus hijos… En consecuencia nadie vive jamás. Una generación se sacrifica por la otra, y si no te sacrificas, entonces no eres respetado. Nadie te respeta, entonces eres un criminal. Si no te sacrificas por otros, entonces te dicen: “¿Qué estás haciendo? No eres una buena persona, eres inmoral. El sacrificio es bueno. Vivir para uno mismo es egoísmo”. Mira simplemente lo que esta gente ha estado diciendo: ser feliz es egoísta, sacrificarse es bueno. Pero al sacrificarte serás infeliz, y una persona infeliz crea infelicidad a su alrededor, y una persona infeliz se desquitará; nunca podrá olvidar, su vida ha sido destruida. Nos dicen que la mujer se tiene que sacrificar por el marido y que el marido se tiene que sacrificar por la mujer ¿Para qué? Ambos se sacrifican, por tanto, ambos pierden vida.

Yo enseño una vocación pura por uno mismo. Nunca te sacrifiques por nadie. Vive tu vida auténticamente y así nunca tendrás la necesidad de desquitarte ni sentirás rencor alguno contra nadie. Y una persona que no siente rencor contra nadie es una persona amorosa, compasiva, cordial, dadivosa. Y una persona que no siente rencor contra nadie –ni contra sus hijos, ni contra su marido, ni contra su esposa- es tremendamente hermosa. Crea un ambiente de felicidad alrededor de ella. Quienquiera que entre en contacto con ella comparte su felicidad.

Ocúpate de ti mismo.

SE COMO LA NATURALEZA

Libro de Osho: Pepitas de Oro

Mira sólo a los animales, los pájaros,
nadie está preocupado,
nadie está triste ni frustrado.
No ves un búfalo con ataques de ira.
Está perfectamente a gusto masticando el pasto,
igual que todos los días…
¡Parece casi un iluminado!
No tiene tensiones,
está en una tremenda armonía con la naturaleza, consigo mismo y con todo tal como es.
Los búfalos no hacen partidos
para revolucionar el mundo;
para convertir a los búfalos en súper búfalos;
para hacer a los búfalos religiosos y virtuosos.
Ningún animal está interesado en las ideas humanas.
Y todos ellos deben estar riendo.
¿Qué es lo que te ha sucedido?
¿Por qué no puedes ser simplemente tú mismo cómo eres?
¿Cuál es la necesidad de ser otro?
Así es que lo primero es
la aceptación de ti mismo.
En lugar de juzgarte,
empieza a celebrarte con todas tus imperfecciones,
tus fragilidades, errores, fallas.
No te pidas ser perfecto.
Eso es simplemente pedir lo imposible
que te hará sentir frustrado.
Después de todo, eres un ser humano.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

SE RECEPTIVO A LA DICHA




En general la mente siempre es consciente del dolor, nunca de la dicha. Si tienes dolor de cabeza eres consciente de ello. Cuando no lo tienes no haces hincapié en el bienestar de la cabeza. Cuando te duele el cuerpo, eres consciente de ello, pero cuando está completamente sano no tomas en cuenta la salud.

Esta es la causa fundamental por la que nos sentimos tan infelices: toda nuestra  conciencia se concentra en el dolor. Solo contamos las espinas; nunca las flores. Preferimos elegir las espinas; y descuidamos las flores. No tiene nada de partículas que estemos heridos y sufriendo continuamente; es lo normal: por cierto motivo biológico ha sucedido: la naturaleza te hace ser consciente del dolor para que puedas evitarlo. Es un sistema incorporado. De lo contrario, puede que te estés quemando la mano y no te des cuenta; resultaría difícil sobrevivir. Por tanto, la naturaleza ha hecho algo inevitable y esencial: hacerte consciente del dolor. Pero la naturaleza no tiene un mecanismo incorporado para hacerte consciente del placer, del gozo, de la felicidad. Eso debe ser aprendido, debe de ser resuelto. Es un arte.

A partir de ese instante empiezas a darte cuenta de las cosas que no son naturales. Por ejemplo, tu cuerpo se siente completamente sano; siéntate en silencio, se consciente de ello. Disfruta del bienestar. No hay nada de malo; disfrútalo. Haz un esfuerzo deliberado para ser consciente de ello. Has comido bien y el cuerpo está satisfecho, a gusto hazte consciente de ello.

Cuando tienes hambre, la naturaleza te hace consciente, pero esta no tiene un sistema para que te des cuenta cuando esta saciado, eso hay que desarrollarlo. La naturaleza no necesita desarrollarse porque la supervivencia es todo lo que ella quiere; más de eso es un lujo. La felicidad es un lujo, el mayor lujo.
Esta es mi opinión respecto a por qué la gente es tan desgraciada, no lo es realmente tanto como parece. Tiene muchos momentos de gran felicidad, pero esos momentos pasan de largo, no son saboreados... Sus recuerdos  siempre están repletos de dolor y de sufrimiento. Su mente siempre está llena de pesadillas. No es que no haya hermosos sueños y visiones poéticas; también los hay, pero no hay nadie que las tenga en cuenta. En el transcurso de veinticuatro horas, miles de cosas suceden por las que te sientes agradecido con Dios, ¡Pero no te das cuenta¡.

Tienes que empezar a darte cuenta desde ahora. Te sorprenderás al ver que la felicidad crece cada día más y, proporcionalmente, el dolor y la desdicha llegan a ser menores. Llega un momento en que la vida es casi una fiesta. El dolor solo aparece de vez en cuando, y ese dolor es parte del juego. No llega a molestarlo a uno, no llega a afectarlo. Uno lo acepta.
Si disfrutas de la saciedad que aparece después de haber comido, por otra parte sabrás que cuando tengas hambre sentirás una pequeña molestia y eso es bueno. Cuando has dormido espléndidamente y por la mañana te sientes fresco y vital, rejuvenecido, naturalmente, si una noche no puedes dormir, sentirás una cierta agonía, pero eso es parte del juego.
Mi propia experiencia es que la vida consiste en noventa y nueve por ciento de felicidad y uno por ciento de sufrimiento. Pero la vida de la gente consiste del noventa y nueve por ciento de sufrimiento y uno por ciento de felicidad; todo está al revés.
Hazte cada vez más consciente del placer, del gozo. De lo positivo, de las flores, del reborde luminoso que tienen las oscuras nubes negras.

LA RISA



"El cerebro es un ‘músculo' fácil de engañar; si sonríes cree que estás contenta y te hace sentir mejor". Levantate riendo y acuestate riendo.
Un proverbio chino dice: "No puedes evitar que aves de tristeza vuelen sobre tu cabeza; pero sí puedes evitar que aniden en tu pelo".  RIE RIE Y RIE

Ciertamente, cambia tu química, cambia tus ondas cerebrales, cambia tu inteligencia; te vuelves más inteligente. Las partes de tu mente que habían estado durmiendo, de repente se despiertan. La risa llega hasta lo más profundo de tu cerebro, de tu corazón. Un hombre de risa no puede sufrir un ataque al corazón. No es posible que un hombre de risa se suicide. Un hombre de risa llega automáticamente a conocer el mundo del silencio, porque cuando la risa cesa, súbitamente hay silencio. Y cada vez que la risa se hace más profunda es seguida de un silencio más profundo.

Te da una nueva visión de la vida. Te vuelve más vivo y radiante, más creativo.
Ahora, hasta la ciencia médica dice que la risa es una de las medicinas más penetrantes con que la naturaleza ha provisto al hombre. Si puedes reír cuando estás enfermo recuperarás antes la salud. Aun cuando estés sano, si no puedes reír, antes o después perderás tu salud y te pondrás enfermo. La risa saca una porción de tus energías desde tu fuente interior hasta la superficie. La energía comienza a fluir, sigue a la risa como una sombra. ¿Lo has observado?: cuando te ríes de verdad, durante esos pocos momentos estás en un profundo estado meditativo. El pensamiento se detiene. Es imposible reír y pensar a la vez. Son cosas diametralmente opuestas: o puedes reír o puedes pensar.

En unos pocos monasterios zen, todo monje ha de iniciar la mañana riendo y ha de concluir la noche riendo: ¡lo primero y lo último!. Inténtalo. Es muy hermoso.

Será difícil; si eres un marido o una esposa te será difícil ponerte a reír de repente por la mañana temprano. Pero inténtalo, es muy provechoso. Es uno de los más hermosos talantes con que puede uno despertarse, con que puede uno levantarse de la cama. Sin ninguna razón, porque no hay razón ninguna. Simplemente estás ahí otra vez, todavía vivo; es un milagro. Parece ridículo: ¿por qué estás vivo? Y el mundo está nuevamente ahí. Tu esposa todavía está roncando, y es la misma habitación y la misma casa. En este mundo continuamente cambiante al menos por una noche nada ha cambiado. Todo está ahí: puedes oír al lechero, y el tráfico ya circula, y los mismos ruidos. ¡Vale la pena reírse¡

Contempla la ridiculez de toda la situación… y ríete a gusto. No abras los ojos. Tan pronto sientas que el sueño se ha ido, primero comienza a reír, después abre los ojos; y eso establecerá una tendencia para todo el día. Si puedes reírte por la mañana temprano te reirás durante todo el día. Has creado un efecto concatenado: una cosa conduce a la otra, la risa provoca más risa. Y casi siempre he visto a la gente hacer justamente lo contrario. Desde bien temprano por la mañana se levantan de la cama quejándose, pesimistas, tristes, deprimidos, miserables. Entonces una cosa conduce a la otra y por nada, y se enfadan. Es algo muy malo porque cambia tu talante durante el resto del día, establece una pauta para todo el día.

El monje zen se va a dormir por la noche nuevamente con risas. El día ha concluido, nuevamente se cierra el teatro. Con su risa dice: Adiós; y si nuevamente sobrevivo, nuevamente te saludaré con risas mañana por la mañana. ¡Inténtalo! Comienza y concluye tu jornada con risas y ya verás: poco a poco, entremedias de estas dos risas comenzará a haber más y más risa. Y cuanto más te conviertas en risa, más religioso serás.

QUE ES LA FELICIDAD

 Libro de Osho: La Alegría

Que dificil es comprender que la felicidad no depende de nadie, sino de nosotros mismos, dependemos de todo, nos aferramos a todo, y sufrimos. Sólo tu puedes decidir ser feliz, vivir en el paraiso o el infierno.


La felicidad dependerá de donde estés en tu consciencia. Si estás dormido. El placer es la felicidad. El placer significa las sensación, intentar alcanzar por mediación del cuerpo algo que no se puede alcanzar por mediación del cuerpo, obligar al cuerpo a alcanzar algo de lo que no es capaz.  Las personas intentan, por todos los medios posibles, alcanzar la felicidad por mediación del cuerpo.

El cuerpo solo puede proporcionar placeres pasajeros, y cada placer se equilibra con el dolor, en el mismo grado, en la misma medida. A cada placer le sigue lo opuesto, porque el cuerpo, existe en el mundo de la dualidad, igual que la noche sigue al día y la vida sigue a la muerte y la muerte sigue a la vida, en un círculo vicioso. Al placer lo seguirá el dolor, y al dolor lo seguirá el placer. Pero nunca estarás tranquilo. Cuando te encuentres en un estado de placer tendrás miedo de perderlo, y ese miedo lo enponzoñará. Y naturalmente cuando estés perdido en medio del dolor, sufrirás y harás todos los esfuerzos posibles para salir de él, y volverás a caer en lo mismo.

El placer depende de los demás. La felicidad no depende de otros, pero de todos modos es algo distinto de ti. La dicha no depende de nada, ni es nada distinto de ti; es tu ser mismo, es tu naturaleza misma.  
                                                                     
Medita sobre esto lo más profundamente posible, porque contiene unas de las verdades más fundamentales. Hay que comprender estas cuatro palabras, reflexionar sobre ellas.

Placer
                        Felicidad
                        Alegría
                        Dicha

El Placer:

El es algo físico, fisiológico. El placer es lo superficial de la vida, la excitación. Puede ser sexual o de otros sentidos; puede convertirse en obsesión con la comida, pero está arraigada en el cuerpo. El cuerpo es tu periferia, tu circunferencia, no tu centro. Y vivir en la circunferencia significa vivir a merced de toda clase de cosas que suceden a tu alrededor. Quien busque el placer quedará a merced de la casualidad. Ocurre como con las olas del mar: están a merced de los vientos. Cuando soplan vientos fuertes, aparecen las olas; cuando desaparecen los vientos, desaparecen las olas. No tienen una existencia independiente, son dependientes, y todo lo que depende de algo exterior supone esclavitud.

El placer depende del otro. Si amas a una mujer, si ese es tu placer, esa mujer se convierte en tu dueña. Si amas a un hombre, ese es tu placer y te sientes desgraciada y desesperada sin él, has creado tu propia esclavitud. Si vas en pos del dinero y del poder, dependerás del dinero y del poder. Quien se dedica a acumular dinero, si su placer consiste en tener cada día más dinero, será cada día más desgraciado, porque cuanto más tiene, más quiere, y cuanto más tiene, más miedo tiene de perderlo.
De modo que el placer no es ni puede ser la meta de la vida.

La segunda palabra que hay que comprender es la felicidad. El placer es algo fisiológico;

La felicidad:

la felicidad es algo psicológico. La felicidad es un poco mejor, algo un poco más refinado, un poco más elevado... pero no muy distinto del placer. Podría decirse que el placer es una clase más baja de felicidad y que la felicidad es una clase más elevada de placer: las dos caras de la misma moneda. El placer es un poco primitivo, animal; la felicidad es un poco más refinada, un poco más humana, pero es el mismo juego que se juega en el mundo de la mente.

La Alegría:

La tercera es la alegría: la alegría es algo espiritual. Es algo distinto, completamente distinto del placer y la felicidad. No tiene nada que ver con lo externo, con el otro; es un fenómeno interno. La alegría no depende de las circunstancias; es algo tuyo. No es una excitación producida por las cosas; se trata de un estado de paz, de silencio, un estado meditativo. Es espiritual.

La Dicha:

La dicha significa alcanzar el núcleo más profundo de tu ser. Se encuentra en las profundidades últimas de tu ser, donde ni siquiera el ego existe, donde reina el silencio: tú has desaparecido. En la alegría existes un poco, pero en la dicha dejas de existir. Se ha disuelto el ego; es un estado de no ser. La iluminación.

 Buda lo llama nirvana. El nirvana significa dejar de ser, ser un vacío infinito como el cielo. Y en el momento en que eres el infinito, te inundas de estrellas e inicias una vida completamente nueva. Renaces.