martes, 9 de noviembre de 2010

DOCE REGLAS PARA SUPRIMIR LAS PREOCUPACIONES

Libro de Dale Carnegie: Como suprimir las preocupaciones


En este espacio puedes leer cada uno de los artículos de las doce reglas para suprimir las preocupaciones.

            Lee varias veces y trata de cumplirlas.

      1.    La fórmula mágica para resolver preocupaciones 
      2.    Viva en compartimientos estancos al día
 3.   Acabe con la preocupación...
 4.   No se deje vencer por las sabandijas
 5.   Cooperemos con lo inevitable
 6.   Póngale un “tope de pérdida” a las preocupaciones
 7.   No tratemos de aserrar el aserrín
 8.   Los pensamientos pueden transformar su vida
 9.   Aceptaría un millón de dólares por lo que tiene?
10.  Si usted tiene un limón, haga limonada
11.  Encuentre la alegría haciendo feliz a los demás
12.  Cómo evitar que las críticas le preocupen

lunes, 8 de noviembre de 2010

5. COOPEREMOS CON LO INEVITABLE

Libro de Dale Carnegie: Como suprimir las preocupaciones

 
Al transitar por las décadas, nos encontramos con muchas situaciones desagradables que son así, y que no pueden ser de otro modo. Tenemos opciones: podemos aceptarlas como inevitables o podemos destrozar nuestras vidas en la rebelión, y terminar tal vez con los nervios deshechos.

El filósofo William James dice: “acepta que sea así. La aceptación de lo que ha sucedido es el primer paso para superar las consecuencias de cualquier desgracia”. No sólo las circunstancias nos hacen felices o infelices  lo que determina nuestro modo de sentir es nuestra reacción ante las circunstancias.

Toda persona puede soportar el desastre y la tragedia, e imponerse si está obligado a ellos. Cabe considerarse incapaz de hacerlo, pero son sorprendentes los recursos interiores que todos tenemos; sólo se precisa que queramos utilizarlos. Somos más fuertes de lo que pensamos.

El señor BoothTarkington perdió la vista por completo prácticamente de la noche a la mañana. A pesar de su desgracia, dijo: comprendo que puedo soportar mi ceguera como puede soportar un hombre cualquier otra cosa, aunque perdiera la vista sé que mi alma es la que ve y la que vive.

Tarkington se sometió a doce operaciones en un año, ¡con anestesia local! El sabía que tenía que ser así, por lo que el único modo de disminuir el sufrimiento era tomar las cosas de buena forma y esperar a que la tecnología hiciera lo más posible por él.

Cuando dejamos de luchar con lo inevitable, dejamos en libertad la energía que nos permite crearnos una vida más rica.


Para acabar con el hábito de la preocupación antes de que ésta acabe con nosotros, la regla número cinco es: cooperemos con lo inevitable.



4. NO SE DEJE VENCER POR LAS SABANDIJAS

Libro de Dale Carnegie: Como suprimir las preocupaciones

   
Es frecuente que encaremos valientemente los grandes desastres de la vida; en cambio, las minucias, los “dolores de cabeza”, nos vencen. Las sabandijas en este caso son aquellas pequeñas cosas que nos molestan día a día, son las pequeñas preocupaciones, las intolerancias, las rabietas, los fastidios, etc.
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Disraeli dijo: “la vida es demasiado breve para ser pequeña”. Frecuentemente dejamos que nos perturben cosas tontas que deberíamos despreciar y olvidar. Contamos con varias décadas para vivir, y perdemos muchas horas irremplazables en rumiar agravios, que al cabo de un año habrán sido olvidados por nosotros y por todo el mundo. Dediquemos nuestras vidas a acciones y sentimientos que valgan la pena, a las grandes ideas, a los afectos verdaderos y a las acciones perdurables.


La regla número cuatro para vencer la preocupación es: no se detenga en insignificancias.

viernes, 5 de noviembre de 2010

3. ACABE CON LA PREOCUPACION ...

Libro de Dale Carnegie: Como suprimir las preocupaciones


 Winston Churchill trabajaba 18 horas diarias durante la segunda guerra mundial. Cuando se le preguntó si no le preocupaban sus tremendas responsabilidades, contestó: “estoy demasiado ocupado. No tengo tiempo de preocuparme”.

Pero ¿por qué una cosa tan sencilla como ocuparse elimina la ansiedad? Porque es imposible para cualquier persona, por brillante que sea, pensar en más de una cosa al mismo tiempo. En el campo de las emociones no es posible que nos mostremos a la vez entusiasmados por algo interesante que estamos haciendo, y abrumados por la preocupación. Una de las emociones anula a la otra.

La mayoría de nosotros nos perdemos fácilmente en la acción cuando estamos ocupados en el trabajo cotidiano. Son las horas de hastío las verdaderamente peligrosas, precisamente cuando podríamos disfrutar libremente de nuestro tiempo y ser más felices. Es en ese momento cuando nos preguntamos si estamos haciendo algo importante con la vida, si no estamos dando vueltas en la nada, si el jefe “quiso decir esto o aquello”, si nos estamos quedando calvos, etc.

Cuando no estamos ocupados, nuestras mentes tienden a convertirse en un vacío, y por lo general lo llenamos con emociones. ¿Por qué? Porque las emociones de la preocupación, el miedo, la ansiedad, la frustración, el odio y la envidia son traídas por el aburrimiento y el ocio. Estas emociones son tan violentas que tienden a expulsar de nuestros espíritus todos los pensamientos y emociones pacíficas y felices.

Es por esto que debemos buscarle finalidad a nuestro tiempo, a nuestros días. El secreto para ser desdichado está en tener tiempo de ocio para pensar si se es feliz o no.

Recuerde la regla número tres: ocúpese. La persona preocupada debe perderse en la acción, si no quiere marchitarse en la desesperación.

2. VIVIR EN COMPARTIMIENTOS ESTANCOS CADA DIA

Libro de Dale Carnegie: Como suprimir las preocupaciones


“Lo principal para nosotros no es ver lo que se halla vagamente a lo lejos, sino lo que está claramente a mano”


Deberíamos seguir el ejemplo de un gran buque, en el que su capitán con sólo presionar un botón, puede aislar varios de sus compartimientos. Aunque somos más complicados y nuestro viaje es más largo que el de un buque, tenemos que aprender a manejar la maquinaria que nos permita vivir en compartimientos estancos, al día, como forma de garantizar la seguridad del viaje.

Cuando sea necesario, debemos presionar el botón y ver cómo se cierran las puertas de hierro que nos separan del pasado, el ayer muerto, y del futuro, el mañana que aún no ha nacido; de esta forma, quedaremos seguros para vivir el presente.

El despilfarro de energía, la angustia mental y los desajustes nerviosos estorban los pasos de la persona que siente ansiedad por el futuro o el pasado. Cultivemos el hábito de vivir la vida día a día, lo cual no significa que no hagamos esfuerzo alguno para preparar el futuro. El mejor modo de prepararse para el mañana es concentrarse, con toda la inteligencia y entusiasmo, en hacer hoy el trabajo de hoy, en forma excepcional.

Es necesario cuidar del mañana por todos los medios, meditando, proyectando y preparándose. Pero sin ansiedad ni preocupaciones. Cuando estamos sumamente agobiados por los pesares de la vida, por los múltiples quehaceres, por los problemas que parecen no tener solución, debemos parar y pensar: “un paso a la vez, una tarea cada vez.”.

Stephen Leacock escribió: “¡qué extraño es nuestro breve paso por la vida! El niño dice: cuando sea grande. El chico grande dice: cuando sea mayor. El mayor dice: cuando me case. El casado: cuando me retire. Cuando llega el retiro, se vuelve la vista hacia el camino viajado, parece correr por él un viento frío. Hay algo que no se ha logrado y que desaparece. La vida, según lo aprendemos demasiado tarde, está en vivir, en el tejido de cada día y cada hora.”


Esta es la regla número dos para suprimir sus preocupaciones.